Descifrar el vocabulario antes de postular
Cuando un anuncio español habla de «prácticas», no siempre se refiere a lo mismo que unas prácticas en Francia o en otro país. La palabra abarca las prácticas académicas externas, vinculadas a una universidad o a un centro de formación, pero también prácticas no laborales que ofrecen las empresas, becas de formación y, desde la reforma laboral, los contratos formativos. Leer bien el título evita perder tiempo con una oferta que no está abierta para usted.
Conviene conocer estos términos: convenio de cooperación educativa (el acuerdo entre el centro de estudios y la entidad de acogida), tutor académico y tutor de la entidad (los dos responsables del seguimiento), proyecto formativo (el programa de la misión), curricular y extracurricular (según cuenten o no para el título), beca (ayuda o asignación) y FP Dual (formación profesional en alternancia).
Quien entiende estas palabras hace mejores preguntas y detecta enseguida las propuestas dudosas, por ejemplo unas «prácticas» sin convenio ni tutor.
Dos grandes familias: prácticas de estudios y formación en alternancia
La primera familia afecta a los estudiantes matriculados en una universidad o en un centro de enseñanza superior. El marco general es el del real decreto sobre prácticas académicas externas: el centro firma un convenio con la entidad, designa a un tutor académico y la entidad nombra a un tutor en el lugar de trabajo. Las prácticas son curriculares si forman parte del plan de estudios y extracurriculares si son voluntarias y se realizan además del plan.
La segunda familia pertenece a la formación profesional. La FP Dual combina tiempo en el centro y tiempo en la empresa, y la reforma laboral de 2021 creó un contrato de formación en alternancia y un contrato para la obtención de la práctica profesional, este último dirigido a titulados recientes. Estos contratos dan derecho a un salario y a la afiliación a la Seguridad Social; sus límites de duración y de retribución los fijan la ley y los convenios colectivos, por lo que conviene comprobarlos en los textos vigentes.
Para un estudiante de paso, lo más habitual sigue siendo la práctica tutelada mediante convenio, a menudo complementada con un programa de movilidad.
El convenio: por qué todo empieza por el centro de estudios
En España, la entidad de acogida generalmente no puede incorporarle como practicante sin pasar por un centro de estudios. Si usted llega desde otro país, es su escuela o su universidad la que firma, a veces con un acuerdo adicional por parte española. Algunas entidades exigen incluso que la universidad ya tenga un acuerdo con ellas: es el caso de programas públicos como el de la agencia ICEX, que precisa que la universidad del candidato debe figurar entre sus socias.
Antes de enviar una candidatura, pregunte a su servicio de prácticas:
- qué modelo de convenio se acepta y en qué idioma debe redactarse;
- si la universidad española de acogida, o la propia entidad, tiene un acuerdo con su centro;
- quién nombra al tutor académico y cómo se evaluará la misión;
- qué seguros están cubiertos en unas prácticas en el extranjero.
Una candidatura individual no sustituye el procedimiento del centro cuando este es obligatorio.
Ejemplo de programa público: las prácticas del ICEX
El ICEX, organismo público que apoya la internacionalización de las empresas españolas, publica las reglas de un programa de prácticas reservado a estudiantes de universidades socias. Según la página consultada en 2026, el programa se dirige a estudiantes con nacionalidad de un país de la Unión Europea, matriculados en un máster o en el último curso de grado, con español fluido, inglés avanzado y un límite de edad vinculado a la fecha de nacimiento. Cubre hasta 750 horas, con una asignación mensual neta anunciada de 350 euros para la edición de 2027.
Estas condiciones cambian de una edición a otra: se anuncia una nueva convocatoria antes de cada apertura y la candidatura se tramita a través de la universidad. Lo esencial es el método: leer los criterios, comprobar que su centro es socio y seguir el calendario publicado.
Este programa es un ejemplo entre muchos. Los ministerios, las cámaras de comercio, los bancos, los grandes grupos industriales y las fundaciones organizan sus propias vías.
Fundaciones y programas de formación práctica
Organismos como la Fundación Universidad-Empresa ofrecen programas de posgrado que incluyen prácticas supervisadas en empresas colaboradoras, a veces en línea o en formato dual con una universidad. Según la página consultada, varias de estas formaciones combinan másteres, certificados y experiencia en empresa, con títulos como analítica de datos, gestión organizacional o innovación empresarial.
Este formato se dirige sobre todo a titulados que buscan una especialización y un acceso tutelado a un empleador, no a un estudiante que quiere unas prácticas puntuales. Implica matrícula y criterios de admisión: el público, la duración, el coste y la posible ayuda se describen en la página de cada programa.
Compare siempre un programa de pago con unas prácticas convencionales: el valor está en la tutoría y en la red de contactos, no en una promesa de empleo.
Remuneración, seguro y Seguridad Social
No existe una tabla única para las prácticas en España. Unas prácticas curriculares suelen ser no remuneradas o ir acompañadas de una ayuda modesta; las extracurriculares o un contrato formativo se retribuyen con más frecuencia. El importe depende de la entidad, de la duración, de la comunidad autónoma y del convenio. Pídalo por escrito, junto con las condiciones de pago.
Desde 2024, quienes realizan prácticas formativas remuneradas están, en principio, afiliados a la Seguridad Social, con cotizaciones específicas. En los demás casos, el centro de estudios comprueba el seguro de accidentes y de responsabilidad civil. Un ciudadano europeo conserva su tarjeta sanitaria europea durante una estancia temporal, pero esta no sustituye una cobertura adecuada para una misión larga.
El coste de la vida varía mucho entre Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y las ciudades medianas. Cuando busque alojamiento, cuente con la fianza y con los gastos de agencia.
Expediente, idioma y calendario
Un currículum español para prácticas cabe en una página, sin exceso de fórmulas. Menciona la formación, los idiomas con su nivel, las herramientas y las experiencias pertinentes. La carta indica sus fechas de disponibilidad y el motivo de su interés por la entidad. A las empresas les gusta que ya se señale quién, en su centro, firma el convenio.
El español es la lengua de trabajo en la mayoría de los casos. En algunas comunidades autónomas, el catalán, el euskera o el gallego también son cooficiales, lo que cuenta para la administración local y la vida diaria, y menos para los equipos internacionales.
En cuanto al calendario, el inicio de los programas públicos se prepara con varios meses de antelación. Las incorporaciones de verano se deciden en primavera, y agosto sigue siendo un mes de poca actividad en muchas empresas.
Ejemplo ilustrativo: un semestre en Madrid
Caso hipotético con cifras redondeadas. Hugo, estudiante de una escuela de negocios, debe hacer unas prácticas de cuatro meses y apunta a Madrid. En octubre pregunta a su servicio de relaciones internacionales si existen convenios con entidades españolas; descubre que la escuela tiene un acuerdo con una universidad madrileña que ofrece prácticas en pymes.
Envía su currículum, supera una entrevista por videoconferencia y recibe un proyecto formativo: apoyo comercial a la exportación, tres tareas principales y un tutor. La escuela, la universidad y la empresa firman el convenio. Se acuerda una asignación mensual de unos cientos de euros, más una ayuda para el transporte.
El resultado son unas prácticas tuteladas, con evaluación académica. Si Hugo hubiera postulado directamente sin convenio, la empresa podría haberse negado.
Errores frecuentes que conviene evitar
- Postular antes de saber si su escuela acepta un convenio con la entidad.
- Confundir prácticas curriculares, prácticas extracurriculares y contrato de formación, que no tienen los mismos derechos.
- Aceptar un trabajo sin proyecto formativo, sin tutor o sin una duración por escrito.
- Olvidar los trámites de residencia para quien procede de fuera de la Unión Europea, que puede necesitar una autorización específica.
- Descuidar el idioma: un español demasiado débil limita el acceso a muchas ofertas.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre prácticas curriculares y extracurriculares?
Las prácticas curriculares forman parte del plan de estudios y cuentan para el título, a menudo con créditos. Las extracurriculares son voluntarias y se suman al recorrido académico, con una duración y una carga compatibles con las clases. En ambos casos se requiere un convenio entre el centro y la entidad.
¿Puede cobrar un practicante en España?
Sí, pero no siempre. Las prácticas extracurriculares y los contratos de formación se remuneran con más frecuencia; las curriculares pueden ser gratuitas o ir acompañadas de una ayuda. El importe lo fijan el convenio, la entidad o la normativa aplicable: pídalo por escrito antes de empezar.
¿Necesita visado un ciudadano europeo para hacer prácticas en España?
Un ciudadano de la Unión Europea circula libremente y no necesita visado. Una estancia de más de tres meses exige el registro ante las autoridades y la obtención de un NIE. Los nacionales de terceros países deben comprobar, antes de salir, el permiso de residencia que se les exige.
¿Hay que hablar español con fluidez?
En la mayoría de las entidades, sí, al menos a un nivel profesional. Algunos programas públicos exigen español fluido e inglés avanzado. Las empresas internacionales o las startups pueden trabajar en inglés, pero la vida diaria y la administración siguen siendo en español.
¿Cuándo enviar mi candidatura?
Para un programa institucional, siga la fecha de apertura publicada y prepare el expediente con varias semanas de antelación. Para una empresa, cuente entre tres y seis meses antes del inicio deseado. Deje también el tiempo necesario para que su centro firme el convenio.
¿Qué papel tiene el tutor?
Hay dos tutores: uno en el centro de estudios, que comprueba el vínculo con el plan académico, y otro en la entidad, que define las tareas y le acompaña día a día. Pida sus nombres antes de la firma y acuerde reuniones de seguimiento periódicas.
