¿El brevet abre o cierra puertas?
Muchas familias piensan que el diploma nacional del brevet (el título que se obtiene al terminar el collège, hacia los 15 años) decide lo que viene después. En realidad, el acceso al liceo o a un centro de formación depende sobre todo del procedimiento de asignación de plazas, de las plazas disponibles y del expediente escolar, no solo del resultado del examen. El brevet sigue siendo un primer diploma útil, que valida el final del collège y puede figurar en un currículum, pero no es el único factor que cuenta.
En varios países francófonos de África, Asia o el Magreb existe un diploma parecido con el nombre de BEPC. Esta página describe el marco francés: las normas de orientación, escolaridad y aprendizaje de otro país pueden diferir de forma notable.
Lo que hay que recordar: una nota media modesta o un suspenso en el brevet no impide seguir formándose. Siempre hay una solución, a condición de ocuparse pronto y de dialogar con el collège.
Tres grandes caminos tras la troisième
Al salir del collège se dibujan tres caminos que no se excluyen del todo, puesto que existen pasarelas entre ellos.
La seconde general y tecnológica
Conduce a un bachillerato general o a uno de los bachilleratos tecnológicos. Conviene a los alumnos que desean conservar un abanico amplio de opciones y piensan cursar estudios después del bachillerato. El oficio se concreta más tarde, a menudo tras un ciclo superior (BTS), un BUT (grado universitario tecnológico) o la universidad.
La vía profesional con estatus escolar
Prepara un CAP en dos años o un bachillerato profesional en tres años en un liceo profesional, con periodos obligatorios en empresa. El alumno sigue siendo estudiante de liceo y no firma ningún contrato de trabajo.
El aprendizaje
La misma cualificación puede prepararse en alternancia: una parte del tiempo en un centro de formación de aprendices y la otra con un empleador, con contrato y salario. Este camino exige encontrar una empresa, lo que requiere método.
Aprendizaje nada más terminar el collège: ¿a qué se compromete uno?
En Francia, un joven que ha terminado la troisième puede entrar en aprendizaje a partir de los quince años. El contrato de aprendizaje es un verdadero contrato de trabajo: fija una duración, un salario, un maestro de aprendizaje y un calendario de alternancia entre la empresa y el centro de formación.
- La remuneración se calcula como porcentaje del salario mínimo y varía con la edad y el año de formación. Los porcentajes cambian: hay que comprobarlos con el centro de formación o con un asesor.
- El joven menor de edad está protegido por normas particulares sobre la duración del trabajo, las horas nocturnas y ciertos trabajos peligrosos.
- Las vacaciones, los horarios y los días de clase constan en el contrato y en el reglamento del centro.
El centro de formación puede acoger a un candidato antes de la firma del contrato, durante un máximo de algunos meses, para darle tiempo a buscar empleador. Esta flexibilidad no sustituye una búsqueda de verdad: sin empresa, la formación no puede completarse.
El calendario que conviene tener presente
Las fechas exactas cambian cada año, pero el desarrollo general se mantiene estable. Es mejor conocerlo que descubrir los plazos en el último momento.
- Otoño de la troisième: primeras conversaciones en familia y con el profesor principal, y descubrimiento de las formaciones del entorno.
- Invierno: foros, jornadas de puertas abiertas de los liceos y de los centros de formación, visitas a talleres.
- Primavera: expresión de las peticiones de plaza y consejo de clase, que emite un dictamen sobre las intenciones de la familia.
- Principios del verano: resultados de la asignación, inscripción administrativa y, después, examen del brevet.
- Verano: búsqueda de empleador para quienes aspiran a la alternancia, porque muchos puestos se cubren antes del comienzo del curso.
Para el aprendizaje se aconseja contactar con las empresas desde el inicio de la primavera y formular una petición alternativa en un liceo, para no quedarse sin solución en septiembre.
Probar un oficio antes de comprometerse
Elegir un oficio por una sola impresión es arriesgado. Varias ocasiones permiten comprobar si un ámbito gusta de verdad:
- las jornadas de puertas abiertas, en las que se ven talleres, espacios técnicos y alumnos trabajando;
- las mini-prácticas o jornadas de inmersión que ofrecen algunos liceos profesionales y centros de formación;
- los encuentros con profesionales, en un foro o en el entorno cercano;
- los periodos de observación organizados por el collège, que conviene situar en un recorrido más amplio en lugar de verlos como un simple deber.
Antes de cada visita, prepare tres o cuatro preguntas concretas: qué se hace en una jornada normal, qué cualidades se piden realmente, qué diploma se cursó, qué resulta difícil. Después, anote sus impresiones esa misma noche, mientras el recuerdo está fresco.
Ejemplo ilustrativo: un alumno que duda entre dos vías
Tomemos el ejemplo, puramente hipotético, de Malik, que termina la troisième con una nota media cercana a 11 sobre 20. Le gustan los trabajos manuales, pero teme perder el hilo de las clases teóricas.
Su familia duda entre una seconde profesional en los oficios de la construcción y un aprendizaje en CAP. Malik visita dos liceos profesionales y un centro de formación, pasa una jornada en un taller y después contacta con una decena de empresas de su barrio con una carta sencilla y un currículum de una página.
Mantiene al mismo tiempo una petición en un liceo profesional para asegurar su comienzo de curso. Si un empleador responde antes del verano, elegirá la alternancia; si no, empezará en el liceo y podrá cambiar de estatus más adelante, según las plazas disponibles. Esta estrategia en dos tiempos limita el riesgo de quedarse sin plaza asignada.
Los errores que salen caros
- Esperar a los resultados del brevet para reflexionar: la mayoría de las decisiones se toman antes.
- Hacer una única petición, sobre todo para una formación muy solicitada.
- Elegir un oficio por su imagen sin haber visto un taller o una obra.
- Confundir aprendizaje y prácticas: el aprendiz es asalariado y debe obtener resultados a lo largo del tiempo.
- Descuidar la movilidad: la formación deseada puede estar a más de una hora de camino, con gastos de transporte y alojamiento que prever.
- Decir que sí a la primera empresa sin comprobar quién será el maestro de aprendizaje y cómo se hará el seguimiento de la formación.
Si el proyecto aún no está claro o no se encuentra plaza
Tener un proyecto todavía difuso a los quince años no tiene nada de anormal. El profesor principal, el psicólogo de la Educación Nacional del centro de información y orientación y el asesor de la misión local pueden ayudar a hacer balance.
Cuando ninguna asignación resulta adecuada, existen varias soluciones: las plazas que quedan tras la primera ronda, una inscripción en un centro de formación mientras se espera a un empleador o un dispositivo de regreso a la formación acompañado por el centro. Los jóvenes que han salido del sistema escolar sin solución también pueden acudir a la misión local de su ciudad.
Los padres desempeñan un papel de apoyo: ayudan a comparar, a revisar una carta, a acompañar en un desplazamiento, sin elegir en lugar del alumno. Una orientación impuesta acaba más a menudo en abandono que una orientación dialogada.
Preguntas frecuentes
¿Hay que tener el brevet para entrar en el liceo o en aprendizaje?
La admisión en un liceo o en un centro de formación depende de la asignación, del expediente escolar y de las plazas disponibles, no solo del diploma. El brevet sigue siendo útil como primer diploma, pero un suspenso no cierra la puerta. Conviene hablar pronto con el collège y con el futuro centro para conocer las soluciones.
¿A partir de qué edad se puede firmar un contrato de aprendizaje?
Tras la troisième, un joven puede comenzar un aprendizaje a partir de los quince años. El contrato se celebra con un empleador y cuenta con el seguimiento de un centro de formación. Las condiciones de remuneración y de jornada cambian, así que hay que confirmarlas en el momento de la firma.
¿Qué diferencia hay entre un CAP y un bachillerato profesional?
El CAP se prepara por lo general en dos años y conduce a un oficio concreto de nivel de obrero u empleado cualificado. El bachillerato profesional dura tres años, prepara para una especialidad más amplia y permite continuar después con un BTS. Ambos existen en liceo o en aprendizaje.
¿Se puede cambiar de vía después de la seconde si la elección no encaja?
Sí, existen pasarelas entre vías, pero dependen de las plazas disponibles y del acuerdo de los centros. Es mejor hablarlo en los primeros meses con el equipo docente que esperar al final del curso. Algunos itinerarios exigen un refuerzo previo o un cambio de especialidad.
¿Cómo encontrar empleador con quince años?
Prepare un currículum de una página, una carta breve y una lista de empresas cercanas a su casa. Contáctelas por teléfono, en persona o por correo electrónico, y pida ayuda al centro de formación, que suele conocer empleadores. Escriba a varias: la respuesta rara vez llega a la primera.
¿Qué hacer si no tengo ninguna plaza asignada al final del curso?
Póngase en contacto cuanto antes con el collège, con el centro de información y orientación o con la misión local. A veces quedan plazas libres tras la primera ronda, y algunos centros aceptan a un joven antes de la firma de un contrato. Conserve siempre una petición alternativa, aunque el aprendizaje sea su prioridad.
